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EL GURÚ

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Ana
Wed, 23/01/2008 - 17:21

El pasado 18 de enero tuve ocasión de asistir en Madrid al encuentro de Internacionalización de las industrias culturales que organizaba el ICEX para las empresas del sector entre los ponentes se encontraba el profesor Jeremy Rifkin, famoso estos días por formar parte del Comité de sabios de Zapatero. Rifkin, además de profesor en prestigiosas escuelas de negocios norteamericanas y asesor de dirigentes políticos, tiene interesantísimas publicaciones, como la Era del Acceso o El fin del trabajo.

Como mitómana declarada que soy, acudí a ver a Rifkin con auténtica devoción, pero temerosa también, de que como me ha sucedido con algún otro gurú, su intervención me resultara decepcionante. No fue el caso, todo lo contrario, Rifkin estuvo a la altura de lo que una imagina que debe ser un gurú. Alguien capaz de establecer nuevos paradigmas, plantear nuevas ideas, capaz de desafiar al auditorio con retos diferentes... y todo ello desde una visión " integral" que auna filosofía, ciencia, literatura, historia, economía... Transmitiendo pensamientos complejos de una manera apartentemente sencilla, cercana, amena, con el único apoyo de un micrófono (ni papeles, ni power point) y su voz, paseando de un lado a otro del auditorio.

En su intervención, Rifkin planteó su idea de que la aventura capitalista, que comenzó con la mercantilización de bienes y la tenencia de propiedades, llega a su culminación con la mercantilización del tiempo y la experiencia humana. Y de ahí a un sistema sustentado en la venta de la propia experiencia cultural sólo hay un paso. Los viajes y el turismo global, las ciudades y los parques temáticos, la moda y la cocina, los juegos y los deportes, la música, el cine, la televisión e incluso las causas sociales están convirtiéndose rápidamente en el centro de una economía cuyo objetivo comercial básico son los recursos culturales. Y de ahí que Rifkin acabe advirtiéndonos que, cuando la economía absorbe a la cultura, sólo quedan los lazos económicos para mantener unida a la sociedad. La gran pregunta de nuestro tiempo, entonces, es si la civilización podrá sobrevivir cuando la esfera comercial quede como único árbitro de la vida humana.

Estimulante, inteligente, creativo, divertido, innovador, ameno, contundente... todo eso y más me pareció Rifkin... y no es mitomanía.