PALABRAS GASTADAS.
El pasado 20 de mayo tuve oportunidad de intervenir en una "Mesa de desafíos", con motivo de la presentación del Plan Estratégico de Turismo de Castilla y León. En mi calidad de consultora especialista en desarrollo turístico, y ante un auditorio formado por políticos, empresarios y profesionales del sector, planteé varios desafíos relacionados con el futuro del turismo.
El primero y más potente, tenía que ver con el tan anhelado nuevo modelo productivo, que debe sustituir al agotado modelo sustentado en el ladrillo. Ese nuevo modelo, que según se anuncia, debe asentarse sobre la economía del conocimiento, plantea que las nuevas fuentes de desarrollo y creación de empleo vendrán de áreas punteras como las energías renovables o la biotecnología. Todo el mundo parece olvidar (o desconocer) que el turismo, es economía del conocimiento pura y dura. Todo el mundo mira al turismo como el salvavidas que nos sacará de la crisis. Pero nadie lo considera una industria de primera división, pese a que en términos de PIB sigue siendo nuestra industria principal.
En esta misma intervención, hablé de la importancia de la innovación como clave para superar el actual estancamiento de la industria turística española, al igual que lo han hecho otros sectores industriales. Eso sí, una innovación de verdad, no sólo tecnológica, no sólo aparente, de ocurrencias o rebajas, si no una innovación transformadora, científica, altamente creativa, capaz de analizar lo que el viaje representa para el ser humano del siglo XXI…
Deberíamos esforzarnos para que la innovación en turismo, se llene de contenido y de inteligencia, favoreciendo el riesgo, la hibridación de conocimientos y saberes, evitando que la palabra innovación pase a formar parte, de tantas palabras gastadas como calidad, sostenibilidad, interactividad …
Nos jugamos demasiado como para no reflexionar en profundidad sobre estas cuestiones… a la vez, todo parece ir demasiado deprisa como para poder reflexionar.


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